OPINIÓN

Poder Político
03/03/2025

Cuotas y cuates

La gobernanza en la aldea global no tendría por qué pender de un hilo con el alto riesgo de una acelerar el encause hacia la extinción, en la farsa de un modelo democrático que asumen posturas autoritarias y/o dictatoriales sobre el andamiaje de la sinrazón; al grado de advertir el detonante de una indeseable tercera guerra mundial; lo hizo Vladimir Putin para evitar un involucramiento directo de la OTAN en el conflicto bélico con Ucrania, así como Donald Trump le increpó al presidente Volodimir Zelenski en su reciente desencuentro, frente a medios de comunicación.   

Poseer la investidura de un jefe de estado como los impresentables presidentes ruso y el estadounidense en lo absoluto no los hace genuinos líderes, con los inherentes argumentos de capacidades y competencias que les permita desde una posición jerárquica adoptar posturas ni decisiones en pro de promover el bien común en el orden geopolítico. No está en su objetivo sino un arreglo mutuo de supremacía.

Contrario al ejercicio de la política asociada a la interlocución de un diálogo diplomático frontal entre las partes incluso adversarias para conciliar un arreglo en el que los países involucrados y el orbe se beneficien, con recurrencia optan por el mezquino interés faccioso e imponen los caprichos de la mano con la ambición de dominancia. 

El Grupo de los Siete, el G7 que integran los Estados Unidos de América, Reino Unido, Japón, Alemania, Francia, Italia, y Canadá, centraron sus prioridades en remediar el cambio climático, la seguridad alimentaria, la política comercial, la migración y la guerra en Ucrania; aunque desde que se trazaron estos objetivos ninguno se ha cumplido, de ordenanza además entre el G20 en el que se integran a China, Rusia y México, entre otros países.

El atentado y toma de rehenes del régimen de Hamas en Gaza al vecino Israel tampoco era motivo como para que a la inversa se desatara una respuesta sobre el territorio palestino, con tal rencor que al presidente Benjamín Netanyahu no le importó el genocidio, incluido entre las víctimas a algunos de los suyos recién entregados ya muertos en el intercambio de prisioneros entre naciones después de pactar la tregua.

Donald Trump, de regreso a la Casa Blanca por reelección presidencial, reclamó de inmediato la posesión de Gaza para erigir allí un complejo turístico de primer mundo; así como también obsesionado anunció que se haría de Groenlandia, propiedad de Dinamarca, además de pretender anexar Canadá y retomar el Canal de Panamá, asumido de su propiedad. Aún más, firmó un decreto para instituir arbitrariamente el cambio de Golfo de México a Golfo de América; sin olvidar la negociación abortada de minerales de las tierras raras de neofascista Ucrania en pago por el apoyo armamentista que tuvo de la anterior administración. 

Creyéndose con derecho absoluto de la geopolítica, el estadounidense ha pulverizado el estatus quo con su insensata política de forzarle a lograr sus ambiciones con la imposición de aranceles. La contraofensiva quedó de manifiesto de los bloques como la Unión Europea y también de su Congreso que le marcó el alto con la prohibición para invadir al vecino México para combatir el narcotráfico, entre otras restricciones. Antes, le negaron el cambio del paquete económico para este 2025. Sin embargo, habrá que ver si acata. 

China no se queda atrás al tener vía libre de su rival comercial para concretar su invasión y dominio sobre Taiwán, reclamado como parte de su propiedad; que aun así sostiene una autonomía de régimen capitalista. Los acechos de reconocimiento sobre aguas internacionales transitaron ya a ejercicios militares. Una amenaza que en la eventualidad de cumplirse trastocaría a las economías del orbe trascendidas a una crisis que parece consensuada entre el jefe de estado chino, Xi Jinping, y su rival por la dominancia geopolítica, ya no sólo comercial. 

El ruso Vladimir Putin completa la triada en la repartición del mundo sobre la dominancia entre los hemisferios, con los cómplices pactos y/o acuerdos que les permita cohabitar según sus velados intereses. 

En medio se hayan los regímenes dictatoriales como los de Venezuela, Cuba, Nicaragua entre otros tantos del continente y en otras latitudes para someterlos a un protectorado de sumisión en el caso de eurasiáticos, que dejarían de ser acechados por los de Trump y afines como Elon Musk que miran por los suyos como El Salvador y Argentina

eduhdez@yahoo.com   






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