OPINIÓN

PLANO TANGENTE
31/03/2025

QUÉ APRENDER DE UN RELÁMPAGO

"La vida es un relámpago entre dos largas noches".

Amado Nervo


Los relámpagos no solo son un espectáculo natural, sino que también forman parte de un complejo y crucial mecanismo de equilibrio ecológico. Durante una tormenta eléctrica, el campo eléctrico entre las nubes y la tierra se vuelve lo suficientemente fuerte como para romper la estructura del aire, separando los átomos en iones positivos y electrones. Este proceso genera plasma, que es altamente conductor y permite el flujo de corriente eléctrica, facilitando el paso del rayo. Estos rayos, al final, ayudan a fertilizar el suelo, purificar el aire, eliminar microorganismos dañinos y mantener el ciclo del ozono.

La atmósfera se compone en un 78% por nitrógeno molecular (N₂), pero las plantas no pueden usarlo directamente. Cuando un rayo atraviesa el aire, su altísima temperatura (~30,000°C) rompe las moléculas de nitrógeno y oxígeno, permitiendo que se combinen para formar óxidos de nitrógeno. Estos compuestos reaccionan con el agua de lluvia, formando ácido nítrico, que luego se disuelve y cae al suelo en forma de nitratos, un nutriente esencial para el crecimiento de las plantas. Mientras tanto, el plasma genera ozono (O₃), un gas que ayuda a purificar el aire al reaccionar con contaminantes y eliminar microorganismos dañinos. Aunque el ozono es tóxico en grandes concentraciones a nivel del suelo, en la atmósfera juega un papel clave en la protección contra la radiación UV. La radiación electromagnética y las altas temperaturas del plasma del rayo pueden eliminar bacterias, hongos y otros microorganismos en el aire y el suelo. Esto ayuda a reducir plagas y enfermedades en ecosistemas agrícolas y naturales.

El plasma es el cuarto estado natural de la materia, junto con los sólidos, líquidos y gases. Es un gas ionizado que contiene una mezcla de electrones libres y núcleos atómicos cargados positivamente. Se genera cuando un gas recibe suficiente energía (calor, electricidad o radiación) para que los electrones se separen de los átomos, creando partículas cargadas. Esto puede ocurrir de forma natural o artificial. Naturalmente en relámpagos, el Sol, estrellas, auroras boreales y el fuego. Artificialmente en lámparas fluorescentes, televisores de plasma, reactores de fusión y soldaduras eléctricas.

Muchos problemas en la agricultura son resultado de la generación, distribución y conversión de múltiples formas de energía. Como todo proceso, la agricultura depende de la energía, y cualquier ineficiencia, escasez o desperdicio de ella puede afectar la productividad y sostenibilidad del sistema. La tecnología del plasma, aunque aún en pleno desarrollo, está apuntando a resolver varias de estas complicaciones agrícolas. El ozono, la radiación UV y otras partículas de plasma excitadas e ionizadas se utilizan en procesos de desinfección y esterilización, tratamiento de tejidos y en procesos de curación. Algunas de estas tecnologías son muy avanzadas, como el tratamiento del agua potable, pero aún se utilizan y desarrollan junto con los avances tecnológicos relacionados con los nuevos materiales y la electrónica.

En un futuro próximo, la aplicación de tecnologías de plasma puede hallar sitio en asuntos como el tratamiento de suelos contaminados y su fumigación; el cultivo y almacenamiento de productos agrícolas y alimentos; la eliminación de insectos, hongos y moho; la esterilización y desinfección de materiales no resistentes a altas temperaturas; y el tratamiento de tejidos vivos (Stryczewska, H. D., y Boiko, O., 2022).

Las propiedades antimicrobianas de los plasmas en la descontaminación del agua, el aire ambiente y las superficies están ampliamente demostradas. Y no solo en numerosas publicaciones científicas; también hay un sinfín de aplicaciones prácticas, como: el tratamiento de semillas, la descontaminación de suelos, el tratamiento de agua para riego, la estimulación del crecimiento de plantas y la conservación de alimentos y postcosecha, entre otros.

El uso de plasma en la agricultura tiene muchas ventajas, pero también presenta algunas desventajas y desafíos que deben considerarse antes de su implementación a gran escala. Aunque el plasma ayuda a descontaminar suelos y agua, aún se estudia si su uso prolongado podría afectar microorganismos benéficos del suelo y alterar el equilibrio ecológico. No hay regulaciones específicas sobre el uso del plasma en la agricultura en muchos países, lo que puede dificultar su inclusión y aceptación en el mercado. También, un tratamiento inadecuado con plasma podría afectar la viabilidad de las semillas o alterar la estructura celular de los cultivos, reduciendo su crecimiento en lugar de mejorarlo. Y en el aspecto técnico, la generación de plasma implica trabajar con altos voltajes y, en algunos casos, radiación UV, lo que requiere medidas de seguridad adicionales para proteger al personal y evitar accidentes.

En la naturaleza, hay mucho que aprender con la pura observación. Las tecnologías de plasma muestran lo fructífero de, ocasionalmente, permitirse observar el cielo. Y así como tienen aplicaciones por descubrirse en la agricultura, en otros campos es igual de prometedor el aprovechamiento del ´cuarto estado de la materia´. Bastará esperar y apoyar el desarrollo de conocimiento alrededor del plasma, para así ver cómo de los relámpagos surgen ideas. (jorgequirozcasanova@gmail.com)





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