Escala Crítica

Resultados electorales: amagos de rechazo, especulaciones adelantadas y actitud opositora

* Memoria histórica: ¿cómo empezó todo? Fraudes documentados

* Cálculos: anulación electoral ¿con desventaja de dos dígitos?           

* Paz y legitimidad: votos bien contados, trazan el futuro

             

A MENOS de 30 días de la elección presidencial, una falacia mediática recorre los comentarios editoriales y espacios de opinión, como dato incontrovertible: que el Presidente López Obrador no aceptará los resultados electorales si favorecen a la oposición. A la inversa no aparece una pregunta similar: ¿aceptará el Frente Fuerza y Corazón por México, con su abanderada Xóchitl Gálvez, un resultado adverso en las urnas?

DE NÚMEROS Y RESPUESTAS REPUBLICANAS

VISTOS LOS NÚMEROS de las encuestas nacionales, con la ventaja de dos dígitos para Claudia Sheinbaum y la coalición Sigamos Haciendo Historia encabezada por Morena, es preciso preguntar cuál es la respuesta más urgente. Es decir: ¿cuál es, desde hace varios años y de forma constante, el escenario estadístico más probable? Curiosamente, aquí es donde los politólogos que pugnan por el realismo se convierten en surrealistas. Bajo la perspectiva realista, el factor "aceptación de resultados" importa más desde el lado opositor, que va muy abajo en las encuestas. Cuando le preguntan esto a Xóchitl Gálvez (¿aceptará resultados adversos?) no responde con claridad y lanza: "AMLO está nervioso y no aceptará la derrota".

La pregunta de aceptación de resultados es para ambas partes, con la república en prenda y la ciudadanía exigiendo claridad en la respuesta. Si se realiza este cuestionamiento al titular del Poder Ejecutivo (¿aceptará resultados adversos?) entonces la respuesta no es de bulto y sin argumentos: debe analizarse el comportamiento de AMLO con precisión histórica y datos duros en la mano. La república entra en su etapa más delicada y vale la pena remover algunas telarañas que obstaculizan la visión pacífica del futuro mexicano. ¿Hay políticos y empresarios dispuestos a serruchar el piso institucional?

Una cosa será la protesta pacífica –válida en todo contienda- y otra cosa será sabotear la elección o solicitar intervención internacional. En este momento, en la recta final de las campañas, la aceptación de resultados es crucial y pasa por la limpieza del proceso electoral el día D. También importará el ambiente social y los liderazgos políticos que se hagan escuchar (y en qué sentido).           

CONSTRUIR RELATO, SIN DATOS

SE DICE: "AMLO no aceptará un resultado adverso para MORENA y [Claudia] Sheinbaum en las urnas 2024, porque en su trayectoria política se ha negado a aceptar cualquier derrota electoral. Es un demócrata cuando le conviene, pero no un demócrata en la derrota." (Leo Zuckerman, La hora de opinar 1/5/2024) Veamos dos puntos de la trayectoria pública de AMLO: a) decidirse sin titubeos por la lucha política pacífica b) protestar con energía ante las evidencias de fraude. A partir de estos elementos, ha comentado por ejemplo Lorenzo Meyer, no puede argumentarse que AMLO se niega a aceptar derrotas y que es demócrata convenenciero.

En efecto, enfrentó elecciones para gobernador en Tabasco (1988, 1994) en condiciones absolutamente asimétricas y después utilizó instrumentos de protesta pacífica que lo lanzaron a la arena nacional. En 1997, como dirigente nacional del partido de izquierda en ese entonces (PRD) hubo victorias y derrotas electorales con protestas pacíficas que no se salieron de los cauces legales. En el 2006, medio punto porcentual decidió oficialmente una contienda presidencial de la que todavía tenemos efectos de polarización, ´haiga sido como haiga sido´; AMLO, como lo hizo Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, optó por la protesta pacífica y no por soltar el tigre. "Es decisión republicana que le honra", como lo dijo Heberto Castillo sobre Cuauhtémoc Cárdenas, cuando en 1988 multitudes agraviadas por el fraude exigían tomar Palacio Nacional.                         

Representó 2012 otra contienda electoral absolutamente asimétrica entre López Obrador y Peña Nieto, con el panismo dejando en la cuneta a su candidata Josefina Vázquez Mota. En esa ocasión, el panista Vicente Fox pidió sin rubores el voto por Peña Nieto. Por ello, sostiene Paco Taibo II, cuando se habla del PRIAN, no se habla de una quimera: la estrategia de las élites siempre fue no dejar pasar al proyecto de izquierda. Y en las urnas de 2018, AMLO finalmente obtuvo la Presidencia. Algo ayudó la diferencia de 30 puntos entre AMLO y el segundo lugar, Ricardo Anaya.

La aceptación de resultados electorales es parte fundamental del entramado democrático de un país. Los estrategas políticos, bajo escenarios problemáticos, utilizan instrumentos de protesta pacífica que la Constitución y las leyes electorales validan. Se pueden rechazar resultados y protestar pacíficamente, si las evidencias son consistentes. El propio López Obrador lo hizo en 2006 con el cierre de la avenida Reforma en CDMX. Lo que no deben hacer los liderazgos es propiciar la ruptura del pacto institucional y de la paz social.     

AL MARGEN

QUIZÁS EL DOMINGO 2 de junio no será problema institucional, visto lo que las encuestas plantean con holgura. Si de realismo se trata, la aceptación de resultados está en el tejado de la oposición. Desde luego, la ética ciudadana reclama responsabilidad de todos los actores políticos el lunes 3 de junio, incluyendo al Poder Judicial y al Ejército. Si vale decirlo: la ética debe también ser hilo conductor del debate de esta niche entre quienes aspiran a la gubernatura de Tabasco. ( vmsamano@hotmail.com)