No todos los ex priistas son %&&%$##

Alguien que no le entró a esa vorágine de corrupción fue Humberto Mayans.

La izquierda de México hace tabla rasa y califica por igual de sinvergüenzas y corruptos a todos aquellos que en años anteriores colaboraron en un gobierno surgido del PRI: eso es derivado del maniqueísmo muy propio de todas las izquierdas, nosotros los buenos ustedes los malos, blanco o negro, así piensan. Y me voy a referir sólo a Tabasco, nuestro pequeño universo. 

Esa izquierda maniquea omite que la mayoría de quienes hoy están instalados en el gobierno morenista de Tabasco son del PRI y jamás militó en Morena. Olvidan que Arturo Núñez, priísta de cepa toda su vida, que luego se vistió de PRD y de izquierdista, llegó a ser gobernador de Tabasco gracias al espaldarazo de Andrés Manuel López Obrador. ¡Y ya ven cómo nos fue! Olvidan esos morenistas que años atrás AMLO tuvo una seria confrontación con su recomendado Núñez porque éste defendía el FOBAPROA, la deuda del siglo que empeñó a México para defender a los banqueros, por órdenes de Zedillo. Todos sabemos muy bien de esas incongruencias, pero nos hacemos pendejos. 

Sin embargo, por encima del maniqueísmo de la izquierda y de las incongruencias de los tabasqueños, sabemos que, en los tiempos de esplendor de aquel PRI aplanadora, no todos sus miembros aquí en Tabasco fueron sinvergüenzas como servidores públicos y que muchos trabajaron con honradez y eficacia. El mismo don Enrique González Pedrero emanó del PRI como gobernador y para mí ha sido el mejor gobernador que ha tenido Tabasco; su administración no dejó ninguna fama de corrupta y sinvergüenza. Quienes trabajamos en ese sexenio estamos muy conscientes que lo hicimos con honradez, eficacia y mucha emoción: unos en infantería y otros como generales. Muchas de esas gentes valiosas viven aún, como la apreciada maestra Lupita Cano, por ejemplo. Ella fue una magnífica secretaria de educación, amable servidor público en ese gobierno y hoy no vive en la opulencia, vive de manera modesta de su jubilación en la UJAT, al igual que el que esto escribe. Y así podemos llenar esta cuartilla con otros nombres de personas que colaboraron con don Enrique y que no tienen cola que le pisen: José Eduardo Beltrán, Agustín Díaz Lastra, Baldemar Hernández Márquez, Humberto Mayans, Yolanda Osuna, entre otros y el siempre bien recordado don Antonio Palavicini. Por cierto, algunos de ellos trabajan hoy en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. 

Curiosamente, siendo miembros de un gobierno priísta de aquellos años, el proceder de estas personas siempre fue intachable y no se les puede acusar hoy de corruptos. La ética es algo muy personal, no es cosa de partidos. Recordamos, por ejemplo, que las finanzas del gobierno del Estado eran jugosas en esos años gracias a las abultadas participaciones federales derivadas de Ley de Coordinación Fiscal de 1979. Como resultado de la gran producción de petróleo en Tabasco en esos días, sobre todo en Comalcalco, y a las negociaciones que hiciera don Leandro Rovirosa con José López Portillo, las participaciones federales para la entidad aumentaron sustancialmente. 

Es sabido que en ese sexenio se dio la danza de los millones, no hubo una planeación en el uso del gasto público; por el contrario, hubo derroche, irracionalidad en el ejercicio del gasto público, corrupción y varios funcionarios y empresarios de la construcción se hicieron millonarios. Alguien que no le entró a esa vorágine de corrupción fue Humberto Mayans. Siendo director general de economía con Paco Bellizia como titular de la Secretaría de Promoción Económica, al supervisar físicamente las obras y cotejarlas con las estimaciones, Humberto descubrió que los precios unitarios estaban inflados y muy por encima de los precios de mercado. Encontró que esa anomalía estaba en todas las obras. Viendo que era imposible corregir esas prácticas corruptas, muy comunes en el gobierno de don Leandro, prefirió renunciar. Cuando don Enrique fue gobernador, y aunque Humberto es licenciado en Ciencias Políticas, lo nombró Secretario de Asentamiento Comunicaciones y Obras Públicas y puso a funcionar esa secretaría como un relojito. Investigó todos los expedientes negros y chuecos que había dejado de herencia el gobierno anterior y después de cinco años le entregó cuentas claras a don Enrique. Eso le permitió al gobernador realizar mucha obra física y con sentido social en el Estado, entre ellos los magnos puentes que mandaron las pangas al museo. Por cierto, el mismo Humberto fue el único senador que votó contra el FOBAPROA y uno de los tres senadores, Rafael Solana y Alberto Santos, que votaron contra la extranjerización de la banca, en contra de Zedillo. Eso le costó la gubernatura a nuestro amigo. 

Alguien que merece comentario muy especial es don Antonio Palavicini. Durante su gestión como secretario de finanzas en el gobierno de González Pedrero hubo un estricto orden en la programación y asignación de los recursos, hubo además racionalidad en el gasto y gran transparencia. Los cinco años que don Enrique fue gobernador, siempre su administración concluyó con un superávit y esto gracias a don Antonio. Debido al orden financiero, a la racionalidad y transparencia sostenida por don Antonio Palavicini, los trabajadores de la administración pública recibán muy buenos sueldos, los municipios contaron con muy buenos presupuestos y de manera global se pudo realizar un bien pensado y diseñado plan de desarrollo. En esta brillante labor de planeación jugó un papel muy importante el talento y capacidad del maestro Mauricio Merino Huerta, titular de COPLADET. 

Y en esta remembranza de personajes destacados en la administración de un gobierno priísta en nuestra Entidad, no queremos dejar a un lado al brillante economista Firdaus Jhabvala Marshall. Esta ilustre persona originaria de India pero más tabasqueño que el pozol (no digo pejelagarto porque entiendo que es vegetariano), no ha sido miembro de ningún gabinete, ni mucho menos de ningún Partido, pero su buffet económico privado, especialista sobre todo en finanzas, fue de mucha ayuda para algunos gobiernos anteriores, entre ellos el de don Leandro Rovirosa y de González Pedrero. Sin duda que, en la negociación de buscar mayores participaciones federales, entre el gobierno de don Leandro Rovirosa y José López Portillo, y que dieron paso a la Ley de Coordinación Fiscal de 1979, Firdaus tuvo que ver mucho. Lo que no hay duda es que él, su buffet privado, hizo los trabajos de afinar el presupuesto y los programas de inversión que año con año el gobierno de Tabasco envía a la federación para que ésta, a su vez, responda con los recursos correspondientes. De esta forma si el presupuesto y programas de inversión le llegan en tiempo y forma a la federación, entonces ésta envía los recursos a la entidad a tiempo; y si la entidad multiplica los programas y éstos están bien diseñados y son factibles, hay la posibilidad de que el gobierno del Estado reciba dineros extraordinarios. Y en esas tareas, Firdaus jugó un papel muy valioso en esos años para los dos gobiernos citados con la federación. Posteriormente el gobierno de don Salvador Neme prescindió de sus servicios, no lo tomó en cuenta y metió además, al área de finanzas a gente sin el perfil adecuado, improvisada y sin oficio: por ello y en ese rubro las relaciones con la federación se deterioraron, las inversiones federales vinieron a menos y nos fue muy mal en esos tres años. 

Y en esta galería de personajes, no podemos omitir a nuestro colega y amigo Fernando Calzada Falcón, hoy director de finanzas y programación del Ayuntamiento de Centro. Sabiendo de su amplia experiencia y valía Yolanda lo Osuna nombró para ese cargo y con buenos resultados, pienso que lo ratificará nuestra amiga cuando regrese elegida de nuevo como presidenta. Fernando ha sido Secretario de Finanzas con tres gobernadores y lo hizo de manera muy destacada pero cuando lo fue con Manuel Andrade lo hizo aún más brillante y le fue muy bien al Estado en esos años. Cuando Manuel fue presidente de la CONAGO, lo ayudó a "sacarle" mayores recursos y programas al presidente Vicente Fox. Nuestro amigo fue además Rector de la UPCH y también de la Universidad Tecnológica de Villahermosa. Reitero, hay vasta experiencia y capacidad en estas personas y trabajaron en gobiernos priístas. Repito, la ética nada tiene que ver con los partidos: eso es algo muy personal que se mama en la cuna. Pienso que Javier May debe aprovechar esas experiencias y de jóvenes capaces, y también la planeación y el modelo de gobierno de González Pedrero. No se puede, ni se debe, seguir improvisando formas y modos de gobierno.